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domingo, 24 de julio de 2016

La puerta

Golpeó la puerta. Pero ésta pareció sorda a sus reclamos. Forcejeó con ella, la hizo sacudir en la cavidad de sus postigos. La maltrató a puntapiés. Exhausto, se dobló apoyando las manos en sus rodillas y le dijo a quien debía estar del otro lado de la pared:
–No te inquietes. Ya veré cómo sacarte de allí.
–No me inquieto. Además yo tengo la llave. Y no te dejaré salir.


Texto: Javier Rago