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viernes, 5 de agosto de 2016

La horca





La horca
Despertó sobresaltado. El sudor le camuflaba la piel, el corazón le masticaba el pecho. Acababa de soñar con la horca. Y las imágenes de ese sueño se colaban en su realidad a dentelladas, devolviéndole la sensación de agonía que acababa de sentir, vívida, atroz... De a poco, el alivio venció el horror, disolviéndolo como una bruma. Fue la voz, la que terminó de despejar su mente mientras un estruendoso entrechocar de llaves cosquilleaba el cerrojo de una gruesa puerta de barrotes.

–Es la hora, levántate. La soga espera ser tensada.

Texto: Javier Rago